jueves, 7 de octubre de 2010

Bodas de Caná

Jacopo Robusti, Il Tintoretto


Supe encontrarte al final de la dorada estancia

donde asistíamos inadvertidos a tu presencia.

Éramos sólo servidores de nosotros mismos,

esclavos de las sombras que alrededor

de nuestros cuerpos concedían manifestarse.

Éramos sólo ánforas jóvenes. Y toda la sed del mar.

Éxtasis de silencio

El amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzo a un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento, una mirada en...