miércoles, 28 de septiembre de 2011

Éxtasis de silencio


El amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzo
a un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento,
una mirada entreabierta arribando del cielo, igualada
a su origen sin verbo. Fue todo lo soñado, la armonía abrazada
llegando, llegando sin irse, al hogar encumbrado, al todo inmenso
horizonte de huellas hermanas. Todo fue uno, uno y diverso
en su cumbre labrada, en su explosión de silencio. Uno con todo
amándose, viéndose sentir y siendo, en la visión sin sombras,
en el torbellino de las flores hermosas, en la celebración del éxtasis,
en el tú y yo desapareciendo, en el ir y venir de lo inmensamente quieto.

Subir tan alto es no llegar, no haber sido. Morir, olvidar, ser eterno.

lunes, 26 de septiembre de 2011

El inmortal


Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros,
 fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos.
Jorge Luis Borges (“El inmortal”)

Yace un frío en la noche inmóvil
que agita los tímpanos del silencio.
Ahí este cuerpo se hace doble
pasajero y continuo, muerto y vivo.
Y ello hace preguntarme:
-¿A dónde va el viento que no vuelve?
Resuenan como pisadas de acero las preguntas
arrojadas al hombre
como ladrillos siniestros los finales que planean
clavarse en la herida ignorante
de este corazón que se atormenta
que llueve sin raíces que no despierta
que está solo como semillas
sin manos que las viertan
Sólo queda el día
el cinturón del olvido aprieta las entrañas
y el futuro es un espacio en blanco
sin origen
Antes que anochezca seremos inmortales
seremos el cuerpo que no cesa de sentir
su propia muerte sin muerte

miércoles, 13 de julio de 2011

Amor hacia el amor

Amor callado, manto de silencio
en que escribir tu nombre. Todas las letras,
todas las palabras que forman mis canciones,
son una contigo, llamándote.
De oro y plata formo sílabas que alaban
el silencio en que recoges mi alma
cuando descanso y despierto
en tu estancia, que es el mundo, llena
de clamores y encuentros virginales.
En ti se anuda mi sueño y mi desvelo,
clavado como raíz al puro alimento de tu aliento,
al fruto, que como la tierra, remueve horizontes
de espacios y colores ancestrales.
Soy como la flor que deja su aroma al aire,
esperando que tú la recojas y me devuelvas la vida
al posar tus gotas de amor sobre mi rostro entusiasmado.
Soy el niño y el anciano, el viaje y su reposo,
la paz y el alegre baile del enamorado.
Soy el amor cantando al amor, el hijo
que sigue a su padre, el árbol hermanado
por siempre a su bosque primigenio.
Y tú, eres la dicha que hace consciente
este paisaje en que ha crecido mi vida
hasta al fin, tocarte.

viernes, 10 de junio de 2011

Horizonte

Que mi noche sea la noche de tus días,
el clamor despierto de la mañana,
la fuente que mana bajo la espuma.
Como la marea que susurra
y en el cenit de cada instante
se espera y vuelve a partir silenciosa,
mi noche ha sido sosiego e impulso,
clima y vacío al tocar tus días
de sol y futuro, de partidas sin rumbo.
Ya es hora de dormir lentamente,
de escuchar lo que yace en lo más hondo:
fuego, aire, voz de pálpito y océano
nombrando la noche sin nombre.
Nada tiene infinito, salvo tus ojos
cuando miran un horizonte a lo lejos,
buscando conquistar la distancia
con un abrazo de lágrimas y esperanzas.


Ya me voy, ya me fui. Acaso esperando llevarte.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Viaje interior

Eclipsó un susurro el rumor habitual. Un aire leve de sílabas movió el cuerpo hacia el silencio y lo tomó con sus brazos quietos de paz instantánea, dejando atrás todo el temor, todo el ruido que habitual vierte sus lágrimas en el desasosiego. Llegó sin poder verse, tan sólo quedó sentido, hallado, el inocente espejo que paró el tiempo, que hizo muda la búsqueda.

"Ya no hay más búsquedas", dijo. "Ya no más noches glaciales, del estar sin ser con los huesos temblando." Mi voz quiso tocar su cuerpo, sus alturas, y dejó de habitar como verbo anhelante, para callar, sólo callar en lo llegado, en la brisa repleta del silencio unánime. Hubo miedo antes del sol, temor a la noche, temor al no más ser. Pero el frío ya no regresó. Era cálido el llamar de lo hondo.

jueves, 5 de mayo de 2011

Esperándote

Hay un camino en la tierra nuestra,
el camino que se aproxima al ocaso de las verdades,
ocupando el lugar de lo completo, invicto en la cima
del alma, sin otro ámbito que el más profundo sentir del vacío.
Llamamos tierra a la tierra y hombre al hombre,
palabras que se hacen idénticas a lo pensado
o pensamientos que son idénticos al hombre.
Mi voz se ocupa de la vuestra
y nuestras voces son una finalmente,
vacilando distintos ecos del mismo grito comenzado.
Queda estremecido el aliento del silencio.
El eco que regresa se olvida del grito.
La señal de la luz nos da certeza informe.
Todas las palabras son la misma palabra
y el sueño se agranda bajo el mismo escenario sin fondo.
¿Cómo atrapar el llanto en su caída, dar forma a la herida
que vuela temerosa por las sombras de su pánico?
No hay tiempo para el pánico, sólo para la supervivencia.
No hay tiempo para ti, que desapareces sin verme.
No hay tiempo para mí, que me marcho huyendo
en el silencio de la noche, sin descubrir si ha quedado
un resto de ti que me despierte.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Tormenta deseante

El paraíso eran tus labios, curvado continente
donde los astros palpitan descubiertos.
Contorno, calidez de una hondura delimitada
por el ciego caudal de la carne. Presencia desbordada
como un río dominado por la tormenta,
abrazado al aire, a la espuma, al fragor
del abandono del tiempo. Delirio, existencia...
Canto de la luz sobre las aguas del cielo.

Éxtasis de silencio

El amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzo a un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento, una mirada en...