jueves, 6 de enero de 2011

Dentro del mar

Yo te miré despacio y con dulzura,
tú me devolviste la mirada
y con ella la vida.
Mi corazón parecía querer salir de mi pecho
para unirse con el tuyo
entre el calor de los silencios.
Imaginé tomar tu mano suavemente.
Entretanto las olas de la playa marcaban el ritmo
de nuestra interminable canción de enamorados.
Entramos juntos en el mar, de nuevo a la vida,
al movimiento de las almas, al fluir de las aguas
sobre los cuerpos inundados.
Yo buscaba tu mirada de nuevo, ese gesto tuyo que
-como estrella fugaz- hacía detenerse infinito el instante.
Y llegó, aconteció el soplo de encuentro iluminado.
Por unos segundos nos quedamos así para siempre,
en medio de la más completa eternidad.

Éxtasis de silencio

El amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzo a un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento, una mirada en...