jueves, 2 de diciembre de 2010

Tarde

hemos llegado tarde sin saber a dónde
las horas pasan tan deprisa
que escapamos y corremos
sin llegar nunca a ningún sitio

porque no sabemos a qué lugar
queremos llegar pero corremos
a menudo algo cansados

encontramos la felicidad
y de pronto notamos
que algo de nosotros se va con ella

sentimos que el tiempo no nos espera
que el barco zarpó sin nosotros
que nosotros no estamos allí
¿pero dónde?

vivimos olvidados de nosotros

estuvimos en el paraíso
y ahora es un reflejo inalcanzable
un sueño imposible
que languidece

caminamos ansiosos entre el tumulto
de otros que también llegan tarde
el destino se nos escapa continuamente
no hay tiempo para el silencio

después de aquella claridad crepuscular
que llamamos juventud todo se detiene
y nosotros andamos hacia un lugar incierto

dejamos de dejarnos vivir

después de la juventud
buscamos lo que creemos que nos pertenece
pero sin saber a dónde ir para encontrarlo
y se hace tarde y vivimos y es cada vez más tarde

y aprendemos a conformarnos
porque empezamos a estar cansados
y nos acostumbramos a esa búsqueda
prolongada de ilusorias pertenencias

porque es necesario correr
aunque no sepamos si hay o habrá alguna meta verdadera
algo se aleja pero nunca sabremos qué es
aunque vivamos siempre en esa habitual urgencia
de perseguir sombras y futuras quimeras
emprendiendo ese viaje misterioso de nosotros
que nos conduce sin saberlo
al mismo lugar del comienzo

Éxtasis de silencio

El amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzo a un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento, una mirada en...