jueves, 7 de octubre de 2010

Viento cálido

Allí a lo lejos, donde el sueño alcanza,
el mundo parece eterno, milagroso.
Pero aquí las sombras del día
avasallan su esplendor
con óptica aciaga
de ficticio devenir.

Llaman, llaman a la puerta.
No quiero despertar. No abriré hoy.
La agonía del instante me avista
y caen las horas, vacías de tesoros.

Me llena lo ganado del tiempo perdido,
la esperanza de haber entrevisto
la noche que me sueña y me cerca.

Ya al menos, en la herida excelsa,
tus brazos toman mi alma breve
y la bañan, apurándola,
entre cálidos vientos
de sosiego y silencio.

Éxtasis de silencio

El amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzo a un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento, una mirada en...