domingo, 10 de octubre de 2010

Equilibrio sin fortuna

Tu sola luz es un querer llegar.

Pedro Salinas


Como un suspiro de luz me habitas con tus ojos,

derramando altares de ceniza, con tu lágrima callada,

como el pájaro eterno que entregó sus alas

de claridad ciega a la brisa nocturna.

Cuando no perdure el equilibrio y la muerte

enferme de esperanza y no sea salvación

la palabra ni memoria la travesía, entonces

abrigada de espinas avivarás sedientos paisajes,

desnudos y fríos, que no recuerden una noche

por la secreta mención de la mentira.

Nos salvará el deseo, solamente, el deseo,

el mar ardiendo entre las lágrimas,

cercana y suave melancolía, la imagen

degradada por un espasmo de silencio

en la conciencia, que retorne perpetuo,

inmensamente solo, inmensamente nada.


Éxtasis de silencio

El amor fue un gesto, señal cómplice que daba comienzo a un suspiro sin tiempo. Fue un instante, una caricia del viento, una mirada en...